Como parte de las iniciativas para impulsar una cultura de sostenibilidad en los campus, el Comité Estudiantil de Ruta Azul (CERA) es el encargado de reunir líderes estudiantiles de todos los campus, tanto prepa como profesional, para llevar a cabo iniciativas de sostenibilidad, generar espacios de colaboración y representar la voz del estudiantado.
A partir del CERA se desarrollan iniciativas concretas dentro de los campus, desde murales colaborativos y jardines de polinizadores, hasta bazares de trueque de ropa y campañas para separar correctamente los residuos. Todo esto es impulsado por las y los estudiantes, con la intención de construir comunidades más sostenibles dentro y fuera del Tec.
Como parte de su programa de seguimiento para reforzar sus habilidades de liderazgo, el pasado 9 de abril los estudiantes del CERA tuvieron su sesión de Medio Término, donde compartieron avances de sus iniciativas, retos e ideas entre estudiantes de distintos campus. En esta, expusieron las iniciativas que estaban preparando para el Día de la Tierra, entre las cuales destacaron pláticas, talleres, eco-bazares y activaciones de concientización.
Una idea que surgió constantemente durante la sesión resume muy bien su enfoque: no se trata de ser el ambientalista perfecto, sino de entender que nuestras acciones cotidianas generan un impacto y de buscar reducirlo desde lo que cada persona puede hacer.
En esta misma línea y en colaboración con SDSN Youth Mx, las y los estudiantes del CERA tuvieron la sesión "Estrategias de financiamiento y alianzas", impartida por Daniel Arteaga, Especialista en Alianzas y Estrategias de Financiamiento en SDSN Mx.
Durante la sesión, explicaron que se necesitan entre 3.3 y 4.5 billones de dólares al año para cumplir los objetivos de la Agenda 2030, y actualmente hay un déficit de alrededor de 2.5 billones. El dinero no alcanza, y eso afecta directamente a proyectos como los que muchos estudiantes están intentando sacar adelante.
En esta sesión se habló de la parte financiera desde un ángulo distinto al común: Cómo pensar el financiamiento no como un trámite, sino como una alianza. Se explicó cómo una alianza solo puede funcionar cuando ambas partes tienen claro qué ganan y qué aportan. Antes de firmar cualquier acuerdo o aceptar cualquier fondo, hay preguntas que no pueden quedar sin respuesta: ¿quién toma decisiones si algo sale mal?, ¿cada cuánto y cómo se reportan avances?, ¿qué pasa si una de las partes no puede continuar? Esas conversaciones incómodas al inicio son las que evitan problemas mucho más grandes después.
También hablaron desde la experiencia real: proyectos que tenían ideas sólidas pero que no sabían estructurar su propuesta, identificar indicadores de cambio ni plantear metas concretas. Aprender a hacer eso, dijeron, es muchas veces la diferencia entre un proyecto que arranca y uno que se queda en papel.