De nuevo, comenzamos como terminamos: hablando de cuentas. ¿Será que sólo a través de conceptos capitalistas entendemos un futuro?
Alguna que otra vez, en uno y varios de estos editoriales, he hablado no sólo acerca del tiempo, sino del peso de las palabras. Me refiero a lo intrínseco de su significado, a la entrelínea que brota cuando las organizamos de una forma particular. Por qué no, mejor decir algo como: "el acabose hídrico", o "el ciclo natural del vapor se ha constipado", o "lo evaporado ya no se condensará más" O… o qué sé yo, una metáfora acuosa quizá. Pero no. En seco, a rajatabla, derechito en término capitalista: nos encontramos ya en bancarrota hídrica.
Por encima de todo lo perdido, pensar en el agua que nos faltará ya me da una sensación de abismo. Según el informe de la ONU, como humanidad nuestro derroche hídrico nos ha encaminado a un punto de no retorno. Sí, igualito a gastar y gastar con tu TC más de lo que ganas, sin ahorrar ni una gota, de modo que no hay forma de mantener un ritmo así, pues tu economía simplemente colapsa. Gestionar la quiebra no la crisis, es el llamado a la acción.
Así, mi pregunta de inicio quizá comienza a responderse en el Artículo de Reflexión La extinción no es equitativa: el costo desigual del cambio climático, donde su autora nos plantea que gracias al consumismo e individualismo cerramos los ojos ante lo evidente, creamos falsas sensaciones de que todo va a estar bien, que las crisis “se resuelven” o por lo menos se apaciguan mientras le damos uno o varios clics a consumos digitales, sean RRSS, compras innecesarias, o noticias de dudosa procedencia, todo lo cual no sólo nos afecta como personas, sino como sociedad planetaria.
Si de consumo se trata, desde la sencilla búsqueda de la vacación soñada comienza nuestro consumo. Por ello, Viajar con conciencia: cuando movernos también implica responsabilizarnos, es el Artículo de Vida Sostenible en el cual su autora nos pone de frente a varias perspectivas en las cuales podemos decidir qué tipo de impacto generaremos al viajar, abonando a la crisis climática y desigualdad social, o si haremos turismo sostenible desde nuestros traslados, consumo local y cuidado de las comunidades que nos reciben.
Nada más ad hoc para conmemorar este 26 de enero, Día Mundial de la Educación Ambiental que La Recomendación del mes, el libro Pedagogies of Collapse, para a través de su lectura pensar en una pedagogía que acompaña el duelo, la incertidumbre y la pérdida de certezas, con la cual aprender a habitar un mundo cambiante con mayor lucidez, cuidado y sentido de interdependencia.
Corte a: ¿qué tan artificial es tu idea de bonanza?
La Editora