¿Y si llega un momento en el que no recordamos lo que extrañamos? Un ejemplo: las luciérnagas[1]. Son apenas lucecitas que de un momento a otro podrían dejar de prender, no estar más, extinguirse pues. De niña eran mi fascinación; no las recordaba, pues en el día a día estando absorta me fui olvidando de las pequeñas maravillas, un buen día en un tintineo de luz añoré volver a verlas, y nada, ni es temporada, ni su población es tan vasta ya, nos las estamos acabando debido a todo lo que como especie generamos.
Este mes me hace recordar tantos olvidos, donde la melancolía te trae a cuenta que sabes que perdiste algo, pero no sabes qué. Acaso ¿añorar lo que no se recuerda?[2] es en esencia esa idea de todo lo que está pasando a la vez a gran velocidad y lo ínfimo que alcanzamos a aprehender por instantes, algo como que ni estamos del todo en el presente ni podemos condensar lo que enfrentamos a futuro.
Estos pensamientos que revolotean vienen en cascada después de leer el Artículo de Reflexión El futuro que no llega se habita: repensar la crisis climática, fue un detonante de narrativas en mi cabeza, entre luciérnagas, una novela distópica, y las frases del autor que nos dice: ¿Qué consecuencias pueden darse si aquello que nos afecta no cabe en una sola mirada, ni en un solo momento? (…) Si un fenómeno es uno, y sin embargo se experimenta distinto, fragmentado en tiempos y lugares. De igual forma que al hablar de la humanidad hablamos de todos los seres humanos a través de los tiempos no sólo los que somos ahora, es entonces que el autor se centra en pensar en las posibles distintas realidades revisadas desde la problemática de escala y percepción, trayendo a la mesa el concepto de hiperobjeto, para desde ahí observar el cambio climático.
La comprensión de lo más básico a través de la divulgación científica es abordar lo complejo desde otra mirada. El Documental The Climate Planet Film, La Recomendación del mes, es un capitulado esencial para recomenzar a nuestra percepción y redimensionar la crisis climática por medio de conocer los principios básicos de la ciencia del clima.
Quizá no es que no recordemos, es que no lo percibimos, no lo dimensionamos debido a su magnitud, o a lo abrupto de los cambios que estamos viviendo. Sí, claro, me refiero al clima, a que no nos dimos cuenta a tiempo o no tuvimos tiempo de darnos cuenta, pero este febrero sabe raro, no hay esos fuertes vientos por la tarde, no hay fríos constantes, pero sí de pronto hay temperaturas muy altas que casi pienso que es mitad de primavera, pero… no, aún es invierno en este hemisferio. Siendo así, ¿qué tan artificial es tu añoranza?
Susana Mateos; la editora.